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Aquiles

viernes, 28 de junio de 2013

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Aquiles fue el más importante de los héroes griegos de la guerra de Troya: joven ardoroso fuerte, su carácter es esencialmente belicoso, frente a Ulises, que es su opuesto en carácter debido a que simboliza la astucia y la inteligencia pragmática, Aquiles personifica el ímpetu y la audacia espontánea; es hijo del rey Peleo y la diosa Tetis, pero como su padre, Aquiles es mortal.

Dos leyendas relatan la causa de esa mortalidad: en la primera, Tetis trata de inmunizar a su hijo sumergiéndolo en el río Estigia; consigue hacerlo invulnerable en todo su cuerpo, exceptuando el talón por donde lo sujetaba, la segunda versión cuenta que Tetis, a escondidas, exponía a su hijo al fuego y luego le curaba las heridas con ambrosia, cuando fue sorprendida por Peleo.

En ambos mitos todo es echado a perder por la intromisión de un mortal incapaz de aceptar algo que le es extraño, incomprensible y hasta criminal. Cuando Aquiles era un muchacho, el adivino Calcas profetizó que la ciudad de Troya nunca podría ser conquistada sin su ayuda.

Su madre, Tetis, sabía que si su hijo iba a Troya, moriría, así que envió a su hijo a la corte de Licomedes, donde permaneció escondido por algún tiempo, disfrazado de mujer; durante este tiempo se enamoró de la hija de Licomedes y tuvo un hijo, Neoptolemo.

Sin embargo, fue descubierto por el astuto Ulises, que se presentó como mercader y exhibió entre las mercancías, una armadura: la única "doncella" que se entusiasmó con las armas fue Aquiles, que decidió partir voluntariamente con Ulises hacia Troya, como jefe de los Mirmidones y acompañado de su amigo Patroclo.

En la guerra se distinguió como un luchador infatigable. El conquistó 23 ciudades en territorio troyano, incluida Lyrnessos, donde obtuvo a Briseida como trofeo de guerra, más tarde, Agamenón, el jefe de todos los griegos, fue forzado por un oráculo a desprenderse de su esclava Criseida, y tomó a Briseida de Aquiles, que se retiró a su tienda enfurecido, jurando no luchar más.

A partir de este momento los troyanos tomaron la ofensiva, y los griegos comenzaron a retroceder hacia el mar, aunque rehusó salir al combate, permitió a su amigo Patroclo salir con sus propias armas. Al día siguiente, el troyano Héctor, mató a Patroclo creyendo que era Aquiles, y le despojó de su armadura. Símbolo de la impetuosidad, acometividad e irreflexibilidad de la juventud, Aquiles se irrita fácilmente: cuando se siente humillado por Agamenón, abandona la lucha, aun sabiendo que su ausencia del campo de batalla acarrearía grandes perdidas a los griegos y sólo regresa al combate para vengar la muerte de Patroclo.

Para los antiguos griegos, la amistad entre hombres era una virtud, encarada como un verdadero ideal, tal admiración por la amistad masculina es explicada por la posición social inferior de la mujer, Aquiles, enfurecido por la muerte de su amigo, obtuvo de su madre una nueva nueva armadura forjada en la fragua de Vulcano, y salió al campo de combate, donde mató a Héctor, arrastrando su cuerpo atado a su carro en torno a los muros de Troya, sin permitir que tuviera los ritos funerales, sólo cuando Príamo, el padre de Héctor y rey de Troya, vino en secreto a entrevistarse con Aquiles, éste le devolvió el cuerpo del héroe.

Continuó luchando, derrotando una y otra vez a los troyanos y a sus aliados, incluida la guerrera amazona Pentesilea, finalmente, Paris, hijo de Príamo, con la ayuda del dios Apolo, hirió a Aquiles con una flecha en su único punto vulnerable, el talón.

Aquiles murió de la herida. Después de su muerte hubo una disputa por su armadura, y se decidió otorgarla al más bravo de los griegos; Ulises y Ayax compitieron en la final, cada uno con un discurso explicando por qué se lo merecían más que nadie, Ulises ganó, y Ayax perdió la razón y se suicidó.

A Aquiles se le han atribuido muchos episodios románticos, entre ellos con Pentesilea, la amazona a la que mató en el campo de batalla, y también se ha dicho que se casó con Medea.

Los trabajos de Hercules Cap 2

domingo, 13 de septiembre de 2009

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Continuamos hablando sobre los doce trabajos de Hercules.

El cuarto trabajo consistió en cazar a un gran jabalí cuya guarida estaba en el monte Erimanto en Arcadia. Cuando lo trajo, Euristeo tuvo que esconderse en un tonel del espanto que le produjo la presa que le trajo Hércules.

A continuación, Hércules tuvo que limpiar en un día la suciedad acumulada durante treinta años por un rebaño de tres mil vacas en los establos de Augias. Para ello, desvió el cauce de dos ríos, haciendo que corrieran por los establos y se llevaran a su curso todo rasto de suciedad.

En su siguiente trabajo apartó una enorme bandada de aves de picos, garras y alas de bronce que vivían junto al lago Estínfalo y atacaban a las gentes del lugar, devastando sus campos y cosechas, mediante flechas.

Para cumplir su séptimo trabajo, Hércules entregó a Euristeo un toro furioso que Poseidón, dios del mar, había enviado para aterrorizar a Creta.

Posteriormente, Hércules tuvo que someter a las Amazonas, mujeres que mataban a sus hijos y educaban a sus hijas en la lucha. Para ello contó con la ayuda de Teseo, y finalmente, logró su objetivo: entregar el cinturón de la reina de todas ellas, Hipólita, a Euristeo.

En su camino a la isla de Eritia para capturar los bueyes de Gerión -el monstruo de tres cabezas- Hércules erigió dos grandes columnas (que, actualmente, conocemos como los peñones de Gibraltar y de Ceuta) como monumentos conmemorativos de su hazaña en las que grabó la frase "non plus ultra" logrando comunicar el Mar Mediterráneo y el Atlántico.

Después de que Hércules se llevara los bueyes, que eran custodiados noche y día por un perro de siete cabezas, inició el que era su undécimo trabajo. Fue a buscar las manzanas de oro de las Hespérides para lo que Atlas, padre o tío de éstas según las diferentes versiones, tuvo que ayudarle. Hércules consiguió adormecer al dragón protector que velaba por las frutas y que nunca dormía; una vez logrado esto, levantó el mundo bajo sus espaldas mientras Atlas recogía las manzanas de debajo de éste. Sin embargo, Hércules observó extrañado como Atlas no mostraba la más mínima intención de ocupar de nuevo su lugar, lo que preocupó a nuestro héroe. Entonces, Hércules le dijo a Atlas que cogiese un momento el firmamento mientras se acomodaba una almohada. Al hacer eso, Atlas soltó las manzanas y Hércules las cogió y desapareció de allí haciendo fracasar los intentos del gigante de desquitarse de su pesada obligación.

El último y más difícil y decisivo trabajo de Heracles fue capturar a Cerbero, el perro de los infiernos, lo que consiguió sin ayuda de armas, como Hades le había hecho asegurar. Después de mostrarlo en Micenas, lo devolvió a su lugar.


Los trabajos de Hercules

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Hércules fue un héroe tébano hijo de Zeus y de Alcmena, mujer del general Anfitrión. Para engendrarlo, puesto que Zeus deseaba fervientemente que su madre fuera Alcmena, se convirtió en la figura de su marido y se unió a ella en su lecho la misma noche que Anfitrión, volviendo de una expedición, concibió junto a su mujer a Ificles, que nació al mismo tiempo que Hércules.

Hera, realmente convencida de dar muerte al hijo de su infiel marido, y mucho más enfurecida por el hecho de que Zeus se jactara de su hazaña entre los otros dioses, envió dos grandes serpientes para que acabaran con su retoño. A pesar de que el niño era aún muy pequeño estranguló a ambas bestias. Sin embargo, su madre le abandonó temiendo la ira de Hera y el bebé fue recogido por Hermes, quien engañó a Hera de tal modo que ésta dio de amamantar a Hercules convirtiéndolo en inmortal.

Las doce pruebas.- Hércules debía obediencia a Euristeo, rey de Micenas. Esto se debe a que la diosa de la fortuna había decidido que el que naciera antes de entre ellos dos debería ser siervo del otro. Hera provocó el adelantamiento del nacimiento de Euristeo dos meses porque odiaba a Hércules. Euristeo, tirano despótico, llamó a su corte a Hércules y le encomendó la realización de doce pruebas a cuya ejecución no pudo negarse.

La primera prueba a la tuvo que enfrentarse nuestro personaje fue matar al león de Nemea, creado por Tifón. Era este un animal al que no podía herirle arma alguna. A pesar de todo, Hércules no se amedrentó ante el reto: primero aturdió al león con su garrote, le lanzó todas las flechas de su carcaj y después lo estranguló. La piel del animal sirvió como trofeo ante tamaño reto.

En su segunda prueba mató a la Hidra, que vivía en un pantano en Lerna, cerca de Argos. Este monstruo tenía nada menos que nueve cabezas. Una cabeza era inmortal y, cuando le cortaban cualquiera de las otras, crecían dos en su lugar. Hércules quemó cada cuello mortal con una antorcha para impedir que crecieran otras nuevas y finalmente sepultó la cabeza inmortal bajo una roca. Después mojó sus flechas en la sangre de la Hidra para envenenarlas y poder luchar con más potencia contra sus enemigos.

Posteriormente Hércules tuvo que capturar viva a una cierva con cuernos de oro y pezuñas de bronce que estaba consagrada a Artemisa, diosa de la caza, y que corría a una enorme velocidad. Para lograr esta hazaña, Hércules la persiguió durante doce meses sin parar y finalmente cayó en sus trampas.

En el siguiente post continuare explicándo las hazañas de Hércules.