La historia de Perséfone es una sorprendente revelación para el alma de cada neófito.
El hombre descubría un pasado, un porvenir divino. La luz prevalecía como una llama eterna, a través de las columnas del templo, esperando la liberación y el despertar de la conciencia.
Los pequeños misterios tenían lugar en febrero en Agrae, un pueblo vecino a Eleusis. Los aspirantes que habían pasado un examen previo y dando pruebas de su honorabilidad eran recibidos en la puerta del recinto sagrado por el sacerdote de Eleusis, un heraldo sagrado que representaba a Hermes.
El era el guía, el mediador y el intérprete de los misterios. La figura de Hermes es siempre recurrente en el desarrollo de los misterios e iniciaciones del mundo antiguo: Hermes Thot, la divinidad asociada a la sabiduría en Egipto y que hoy es recordado bajo la figura de Hermes Trismegisto.



