Se hace necesario precisar lo que entendemos por la palabra mito, pues la utilizamos de manera equívoca: como palabra con contenido que remite a una determinada realidad, aunque no sea la cotidiana, sino engrandecida por lo simbólico, y como todo lo contrario, un mito es una mentira, algo que no significa nada, un engaño, una falsa creencia. Sin olvidar el antiguo enfrentamiento u oposición entre el mithos y el logos, lo cual apunta a una diferencia de matiz entre dos formas de conocimiento
martes, 7 de agosto de 2012
lunes, 5 de diciembre de 2011

Gente de todas las partes y de todos los tiempos han escuchado y seguirán escuchando con una diáfana ingenuidad, los relatos, las tradiciones, las leyendas y las antiguas crónicas; unas que apenas soslayaron ojos ávidos y torpes en antiguos códices ideográficos, esotéricos y misteriosos, otras que aún yacen olvidados en polvosos y húmedos archivos, entre pergaminos carcomidos, en escritura de tinta desleída y caracteres dibujados por acuciosos monjes y "lenguas" que llegaron al conocimiento de los dos idiomas que en su tiempo prevalecieron en lo que hoy es América.
Y aún nos queda la herencia que hoy tratamos de registrar y rescatar, que es el relato de los viejos, las tradiciones y mitos orales que se han venido repitiendo de generación en generación en un legado cultural que de ningún modo debemos esquivar y desaprovechar:
Y así, tradiciones, leyendas y mitos, una mitología asombrosa de hechos increíbles en los que se mezclaban hombres y dioses, estrellas y animales, elementos y movimientos telúricos, con el devenir de los antiguos pobladores del Anáhuac, se han ido eslabonando estas hermosas cuentas de abalorio, esta encajería de una urdimbre que aún nos deleita y nos asombra y nos pone a pensar si en verdad han ocurrido tantos hechos, unos sombríos y sobrenaturales otros, y el motivo por el cual ya no ocurren.
La llorona La mujer Xtabay Quetzalcoatl
La casa del trueno La leyenda de los volcanes La Atlántida
La leyenda del maíz Leyenda de los Temblores La Vainilla
Los primeros dioses El pájaro dziú El Mayab
La boda de la xdzunuúm El chom El cocay
La piel del venado El Haninco Guanina y Sotomayor
Los Aluxe Cuando el tunkuluchú canta La leyenda del Sol y la Luna
Los xocoyoles La piedra de Juluapan
Una a una les ire contando en siguientes entradas.
miércoles, 21 de septiembre de 2011

El Duodécimo Trabajo de Hércules, el Héroe Solar, ordenado por su hermano Euristeo, rey de Micenas, consistió en SACAR DE SU DOMINIO PLUTONICO AL PERRO TRICIPTE QUE LO GUARDABA. Este último, además de sus tres cabezas caninas, se dice que poseía cola de dragón o serpiente y en su lomo, múltiples cabezas de serpiente.
Al inicio de este viaje se dirige primero a Eleusis, donde se purifica de la matanza de los Centauros por Eumolpo y posteriormente es admitido en los Misterios del Templo.
Buscando la abertura del Tenaro, para descender a los Infiernos, se dirige hacia el sur, hacia el Peloponeso. Durante todo el viaje le acompañan Hermes y Minerva.
Por fin, después de algunas peripecias llega ante Plutón, a quien le solicita autorización para llevarse a CANCERBERO. Plutón accede, a condición de que se le lleve sin hacer uso de arma alguna. Así lo hace Hércules reguardado de su coraza y por la piel de un León. Lo agarra por la cola y, a pesar que la serpiente lo muerde el sigue firme hasta dominar el Perro Tricípte, quien accede a seguirlo. Finalmente cuando lo muestra a Euristeo, éste le deja libre para volver al Infernus a guardar su puerta.
DEVELACION DEL MITO
A la luz del Gnosticismo Universal, dejemos que sea el V.M. Samael el que nos guie por este intrincado laberinto del simbolismo; al respecto nos dice el sabio Maestro en su libro «Las 3 Montañas»:
El Decimosegundo Trabajo de Hércules, el Héroe Solar, fue ciertamente impuesto por su Hermano, es decir, por su resplandeciente «Prototipo Divinal», en el Sagrado Sol Absoluto...
...Incuestionablemente nuestro resplandeciente Sistema Solar de ORS tiene 12 Planetas y esto viene a recordarnos a los 12 Salvadores...
Resulta palmario y evidente que el trabajo final de Hércules ha de realizarse siempre en el Decimosegundo Planeta de la Familia solar...
...Igualmente, sólo con Escorpio, cuya constelación es la más apropiada para figurarlo, podemos y debemos relacionar la última de sus hazañas zodiacales, que consistente en sacar al Perro Tricípite del celoso mundo subterráneo, del reino de las sombras donde la Verdad se disfraza de Tinieblas...
Naturalmente sólo puede cumplir esta tarea con el consentimiento del mismo Hades o Plutón, y con la ayuda de Hermes y Minerva a la vez... (Sexo‑Yoga y Sabiduría).
En efecto, este último trabajo se inicia con el descenso al Tártarus en aquel Planeta 12 de nuestro Sistema Solar..., allí vienen pruebas terribles como las que menciona el Maestro de las 3 féminas deliciosas, peligrosamente bellas, que apelarán a todos sus encantos irresistibles...Diablesas provocativas que lucharán hasta lo imposible, para hacer caer al Iniciado, allí hay que saber dominarse a mí mismo...
El propio signo zodiacal de Escorpio desatará, en los órganos creadores, todos sus ardores pasionales. Empero el iniciado debe permanecer victorioso, incólume en todas esas batallas contra sí mismo.
Debe aprender a manejar a ese Perro-Guía (el Instinto Sexual), en mente, corazón y sexo (por eso tienen 3 cabezas). «El Perro jala la traílla de su amo, llevándole por el escarpado sendero hasta la meta; posteriormente el Can debe descansar; entonces viene la «Gran Renunciación». En armoniosa concordancia rítmica con este evento Cósmico‑Sexual, deviene ineludible el supremo desprendimiento de todas las cosas materiales, y la eliminación radical del deseo de existir...
Adueñarse completamente del Perro Tricípite sin arma alguna, significa de hecho, control absoluto sobre el sexo...
Cuando yo me hice dueño de tal Can, ascendí victorioso desde el fondo del negro y horroroso precipicio...Entonces encarnó en mi el Ser de mi Ser; eso que está más allá de «BRAHAMA, VISHNU y SHIVA»... Aquel Divino Prototipo Solar Absoluto...Cuando este hecho Místico acaeció, entre dichoso en un pequeño Sanctuario del Sagrado Sol Absoluto... Desde ese instante extraordinario pude alimentarme con los Frutos del «Árbol de la Vida», más allá del bien y del mal...Había regresado al punto de partida original; incuestionablemente había vuelto a mi Monada»..., dice el Venerable Maestro Samael.
Así pues, el 12º Trabajo de Hércules finaliza con el regreso al punto de partida Original: La Mónada Divina.
En La Gran Obra Solar, así como el Sol se mueve por el Zodiaco y en la propia Naturaleza va realizando cambios y trabajos: en Aries, la Primavera; en Tauro y Géminis la fecundidad y la diversificación..., el verano, el otoño, el invierno, con todo lo que ello implica, igualmente, desde el punto de vista alquímico la Materia Prima ha de pasar por diversas etapas, llamadas por ellos (por los alquimistas), «Peldaños», 12 en total, en representación de esas fuerzas zodiacales.
Entonces, para el Alquimista, la Gran Obra Solar no consiste sólo en desarrollar la Piedra Filosofal (el Cristo revestido con sus Cuerpos de Oro puro), sino hacer frucificar todas las infinitas posibilidades de desarrollo de su propio Ser Divinal y poder alimentarse de los 12 Frutos del Árbol de la Vida, de sus 12 Salvadores y cada uno de ellos debe ayudarle a realizar esta Gran Obra Zodiacal, Cómica, Solar y Humana a la vez, eliminando los Yoes que tornan negativas las Fuerzas Zodiacales y a polarizarse y potenciar esa misma fuerza en su aspecto positivo: En el caso que nos ocupa, y como ya señaló el Maestro: «Adueñarse completamente del perro Tricípite sin arma alguna, significa de hecho, control absoluto sobre el Sexo»...

Hércules, el héroe solar, representación clara del real ser del hombre, del hombre común que ha logrado alcanzar estas alturas del SER, debía apropiarse de las manzanas de las Hespérides que crecían en el huerto de Hera o Juno entre los Romanos, la Diosa quien en armonía perfecta con el simbolismo espiritual de la mitología clásica, fungía también como la Diosa y la patrona del Matrimonio. Enemiga de Hércules, Hera le tendía trampas a cada paso del héroe solar, representación de las fuerzas de la naturaleza que se deben superar en el día a día en el trabajo en la novena esfera dentro del matrimonio mismo , dentro del mismo oficio de la sacerdotisa de Hera, de Juno.
Las Hespérides, hermosas ninfas encargadas de cuidar el jardín de los manzanos prohibidos, de los frutos del árbol del bien y del mal, de la sexualidad cuna de Dioses y bestias, junto con el dragón de cien cabezas, Ladón, el gran tentador, la misma serpiente del Edén que indujera a Eva a morder del fruto prohibido.
La hazaña del hombre solar debía comenzar aquí y ahora, en el presente vital del iniciado, en los trajines de la vida cotidiana, en el desenvolvimiento diario en el mundo, que debe forzosamente descender a sus propios infiernos psicológicos para encontrar el camino y apropiarse de los frutos del árbol del bien y del mal.
Y es que Hércules desconocía la senda, para lo cual tuvo que apretar fuertemente entre sus brazos a Nereo, el viejo del mar para forzarle la respuesta. La iniciación es la vida misma, la iniciación se gesta en la cotidianeidad, al maestro interior debemos apretarle con constancia para que nos devele los secretos y peligros del camino, no hay lugar para tibios, ni fríos ni calientes. Así, bajo la dirección de Nereo, el héroe desciende a los mundos infiernos, a la ciudad perdida de Dite, representación clara y exclusiva de nuestros propios infiernos atómicos, psicológicos, de nuestra psicología más profunda y bestial, ahí donde habita el asesino, donde habita el ladrón, donde mora aún vestido de virtud el desenfreno sexual, el adulterio, el incesto, los horrores más perversos de la humanidad en su equivalente preciso en la propia psique de Hércules, en la psicología del adepto en su presente más mundanal.
Hubo entonces que librar la batalla contra Anteo, el gigante, hijo de Egea, la tierra; el ego, hijo de la existencia atada al valle de sufrimientos del Samsara, nuestro “yo mismo” , el gigante temible de todas nuestras perversidades manifiestas y exquisitamente ocultas, el engendro de las falsas virtudes y de las abominaciones. Terrible e invencible cuando estaba fijo al suelo, es decir, a la fascinación con el mundo con la creencia en existencia propia, inherente entre los budistas. Sabida su fortaleza Hércules decide eliminarlo apartándolo de la tierra – de la fascinación – para lo cual se colgó de un árbol, clara alusión a la fuerza sexual, logrando vencer al gigante dentro de sus propios infiernos psicológicos, aquí y ahora, en este preciso momento, inmersos en la actividad más simple y rutinaria de la vida en plena atención y contemplación.
El camino condujo luego de grandes luchas contra los demonios terribles del Hades, contra nuestro propio ego, hasta la libración del Prometeo Encadenado, del portador de la luz en el interior, quien robara el fuego a los Dioses. Hubo que eliminar al águila que devoraba incesante las vísceras de Prometeo, personificación de las pasiones animales que se roban constantemente el fuego solar.
Llegando al jardín de las delicias –la sexualidad trascendente – el héroe se percata que no puede por sí mismo apoderarse de las manzanas del fruto del árbol de la ciencia. Recurre entonces a Altas que sostiene al mundo en sus hombros, la energía sexual en su forma prístina, y engañándole con cargar el mundo de la fascinación y de la fornicación sobre sus espaldas –mediante el control y transmutación del impulso sexual refrenado en el arcano – logra apoderarse de los sagrados frutos, evitando el derrame innecesario, la sexualidad pasional que esclaviza por la eternidad a cargar con la ilusión del mundo en el valle del Samsara, a no convertirse en el Atlas pasionario que vive en el ciclo interminable de nacimientos y muertes condicionado por la fascinación.
Concluye el decimoprimero trabajo de Hércules con la cristalización en carne propia de las tres fuerzas primarias del universo, con la expresión del anciano de los días en el héroe solar, habiendo sido su punto de partida los azares de la vida cotidiana de un hombre común, entablando batalla en todos y cada uno de los detalles de la existencia material y mundana, inclusive los que parecieron los más insignificantes y superfluos.
La iniciación es la vida misma, el valor y significado profundo de los trabajos de Hércules, de los simbolismos profundos expresados en la mitología y narrados por el VM Samael en sus experiencias suprasensibles, debemos de concordarlos, corresponderlos y vivirlos dentro de nuestras propias existencias, en todos los instantes de nuestros momentos vitales, mientras trabajamos, cuando nos conducimos al trabajo mismo, en nuestras relaciones personales y familiares, en cada minúsculo detalle vital. Como es arriba es abajo, como es afuera es adentro, quien quiera la iniciación que la escriba en una vara.

La décima hazaña de Hércules fue la conquista del ganado de Gerión. Matando a su poseedor, quien se le enfrentó después de sus guardianes, los perros Ortros y Euritión.
Gerión era un monstruo gigante formado por tres cuerpos humanos unidos por la cintura y con alas, hijo de Crisaor y Calírroe. También era conocido como Gritón. Como tenía seis brazos, era invencible, pues podía pelear con tres espadas y tres dagas al mismo tiempo, además de que poseía la sabiduría de tres cabezas. Era dueño de dos perros: el primero se llamaba Ortros y tenía dos cabezas y el segundo Euritión que era un pastor. Ambos resguardaban un enorme ganado, formado por vacas rojas y bueyes.
El insólito suceso tuvo por escenario la Isla Eriteia (La Roja, como una de las Hespérides), una isla del Océano Atlántico habitada por seres gigantescos. Para poder llegar a este lugar, Hércules tuvo que atravesar el desierto Libio y, abrirse paso del mar Mediterráneo al Océano Atlántico, y como hacía mucho calor, lanzó una flecha a Helios, el Sol, quien le concedió la copa dorada que usaba para atravesar el desierto de oeste a este sin problemas.
Hércules pudo robar el rebaño a pesar de la amenaza de los perros, que fueron muertos, por lo que Gerión marchó en busca de venganza. Sin embargo Hércules le esperaba preparado y le disparó una flecha envenenada con la sangre de la Hidra, que atravesó sus tres cuerpos. Cuenta la leyenda que, al caer al suelo, se convirtió en dragón.
La mitología compara al perro bicípite Otros, hermano de Cerbero, con Vritra, el genio védico de la tempestad. Según los textos del Rig Veda y de los Puranas, Vritra era un dragón que fue vencido por el Dios principal de la India: Indra.
Cuenta la leyenda que después, de vencer a Gerión, el héroe solar levantó las columnas Calpe y Abyla (Jakin y Boaz de la masonería oculta) sobre el Estrecho de Gibraltar; Las dos columnas que separan África de Europa, en el peñón. Probablemente en agradecimiento a los Dióscuros, quienes lo hicieron salir victorioso.
Hércules fue quien separó las dos rocas que unían África de Europa para navegar sobre el Océano Atlántico y llegar a la tierra de los Geriones.
Este décimo trabajo de Hércules representa la gran hazaña que debe realizarse en el interior de cada individuo. Primeramente cruzar el Océano con la copa de Oro de Helios, durante la oscuridad, es decir, utilizar sabiamente la energía creadora, sublimándola, en medio de las tinieblas de la inconsciencia y abriéndose paso entre las dos columnas, que son los dos canales que atraviesan la médula espinal desde el cóccix hasta el cerebro.
El rebaño de Gerión, que ha de ser robado, representa los apegos o lazos karmáticos que existen entre el individuo y aquellas damas con quienes ha tenido relación. Los perros Ortros y Euritión indican la pasión animal, que crece y se torna bestial al dejarse vencer por todo tipo de tentaciones y que es confundida con el amor verdadero.
Tal pasión animal puede ser vencida con Thelema, voluntad, para posteriormente subyugar al mismo tricípite Gerión, símbolo del señor del tiempo. De este modo es posible apoderarse del rebaño y hacerse pastor auténtico, no de vacas, sino de ovejas.
El capítulo diez, de Juan en la Biblia, dice: “De cierto, de cierto os digo: el que no entra por la puerta (las dos columnas de Hércules, de la energía creadora) en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte (siguiendo doctrinas que no tienen que ver con la sublimación de la energía), el tal es ladrón y robador”. “Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es”. “A este abre el portero y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca”. “Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz”. “Más al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños”.
“Volvióles, pues, Jesús a decir: de cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas”.
El pastor de ovejas, es quien, con el poder del verbo, puede guiar a las personas por el sendero del despertar de la conciencia, conducir a las almas por el camino recto. Los seguidores deben cuidarse de falsos profetas, quienes son la voz de los extraños.
En el canto de Homero a Démeter, encontrado en una biblioteca Rusa, todo giraba alrededor de un hecho fisiológico cósmico de gran trascendencia: “Yo soy el buen pastor: El buen pastor su vida da por las ovejas. Más el asalariado (el esoterista que no se ha autor realizado) y de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene y deja las ovejas y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas”. También tengo otras ovejas que no son de este redil (que están metidas en otras escuelas), aquellas también me conviene traer y oirán mi voz y habrá un rebaño y un pastor”.
La décima hazaña Hercúlea instruye a los pueblos, nos indica cómo realizar el misterio hiperbóreo, el misterio del grial. Es necesario “pasar el mar rojo”, atravesar el océano tempestuoso de la vida, pasar a la otra orilla en la copa de oro que Helios, el Padre absoluto nos presta, para posteriormente levantar columnas.
Levantar columnas es reconciliación con lo divinal, el regreso del alma divina con el alma humana del individuo.
Esto lo sabe todo discípulo, que toda exaltación va precedida siempre por una humillación. Claramente que a toda subida le antecede una bajada. Esta hazaña de Hércules se realiza trabajando con las pasiones inferiores para lograr triunfos espirituales.
Los griegos instruidos por los Hierofantes Egipcios representaban así también la PIEDRA FILOSOFAL, con uno o varios TOROS, como se ve también en la fábula del MINOTAURO CRETENSE. Igual significación Alquímica tuvieron los TOROS que HÉRCULES robó a Gerión el mismo simbolismo lo encontramos en la leyenda de los SAGRADOS BUEYES del SOL que pacían tranquilos en la ISLA de SICILIA y que fueron robados por Mercurio.
Samael Aun Weor. Tratado Esotérico de Astrología Hermética
domingo, 10 de abril de 2011

Hipólita, fue una reina Amazona a quien su Padre, Ares, Dios de la guerra le había regalado un cinturón mágico. Hércules recibió la orden de obtener dicho cinturón de Admete, hija de Euristeo rey de Argos.
Hércules viajó con sus compañeros hacia Escitia, un lugar muy próximo al mar negro, desembarcando en el puerto de Temiscira. La reina Hipólita fue a recibirlos y se sintió atraída por Hércules.
La estrategia de Hércules consistió en ganarse el aprecio de las amazonas en lugar de luchar contra ellas, de este modo logra que Hipólita le regale el cinturón como símbolo de amor. Sin embargo, Hera, disfrazada de amazona, difunde el rumor de que Hércules y sus compañeros planeaban robar a la misma reina. Las amazonas, encolerizadas, atacaron la nave de los griegos, después de una gran lucha, muere Hipólita, junto con las jefas amazonas.
Hipólita es el símbolo del aspecto psíquico femenino de nuestra propia naturaleza interior. Antes de conseguir el cinturón, Hércules vence a los hijos de Minos, (magos negros) y a los enemigos del rey Licos (de licantropía), lo cual muestra la lucha ante los señores del Karma, con quienes debemos arreglar nuestros negocios.
Las amazonas eran terribles mujeres tentadoras. Aún cuando Hipólita consintió entregar pacíficamente el cinturón a Hipólita, es inútilmente sacrificada por la brutalidad masculina, que pretende apoderarse violentamente de su innata virtud.
El cinturón de Hipólita, como emblema de la feminidad y representación de Venus, el planeta del amor, pierde todo su poder y significado al ser separado de su legítima poseedora. El amor y no la violencia hace, por lo tanto su conquista realmente significativa y valedera.
El gran Neptuno, Dios de las aguas se casó con Clito o Clitoé, la única hija de Evenor y Leucipe, descendientes Atlantes. Clitoé, quien es la misma Minerva-Neith, edificó la ciudad de Atenas y Sais en el famoso Delta del Nilo. Posteriormente los atlantes edificaron en ese lugar un templo dedicado a Neptuno y Clitoé.
En dicho santuario fueron depositados los cadáveres de los diez hijos de Neptuno, lo cual representa el sagrado diezmo de Abraham.
Según el Génesis (Cap. 14): “Salió el Rey de Sodoma a recibirlo (a Abraham)… Entonces Melchizedeck, rey de Salem – el cual era sacerdote del Dios alto – sacó pan y vino, y bendíjole y dijo: Bendito se Abraham, del Dios alto, poseedor de los cielos y de la Tierra; y bendito sea el Dios alto, que entregó tus enemigos en tu mano. Y dióle Abraham los Diezmos de todo”.
En el aspecto exotérico o público, el diezmo representa en la legislación judía, el deber universal de todos los hermanos de la senda de contribuir fielmente con una parte de sus ingresos – que no debe ser inferior al diezmo- en aquella forma libremente elegida que juzguen más oportuna y eficaz, para sostener la causa de la verdad y de la justicia.
Esotéricamente el Diezmo simboliza la balanza de pagos de la esfera de Neptuno, es decir, pagar con buenas obras las deudas kármicas que tenemos pendientes ante los enemigos del Rey Licos, los señores de la justicia Divina.
El Diezmo es el complemento práctico y necesario del principio dinámico, que emana del estudio profundo del décimo mandamiento.
Al respecto mateo menciona (Cap. VI, 20): “Más haceos tesoros en el cielo… porque donde estuviere tu tesoro, allí estará vuestro corazón”…
El capítulo III de Malaquías dice. “Traed todos los diezmos al Alfolí, y haya alimento en mi casa y probadme ahora en esto, si no os abriré las ventanas del cielo, y vaciaré sobre vosotros bendiciones hasta que sobreabunde”.
Así, antes de conseguir el cinto de Hipólita, es necesario vencer el aspecto tenebroso de la existencia, al Satán que tiene el don de la ubicuidad y que vive dentro de ti mismo, por allá y acullá.
“Conquista del cinto de Hipólita, reina de las amazonas, alusión al aspecto psíquico femenino de nuestra propia naturaleza inferior”.

Caco, que en griego quiere decir malo o malvado, fue un gigante, hijo de Hefesto, (Vulcano) Dios de la fragua. Al principio, Caco era un gran Dios del fuego como su padre, pero fue degradado por sus robos que le dieron fama de patrón de los ladrones. Era mitad hombre y mitad sátiro. Los sátiros eran criaturas de la naturaleza que generalmente tenían cuerpo de carnero y humano, orejas puntiagudas y cuernos. (No son lo mismo que los faunos). Caco se reconocía por vomitar torbellinos de llamas y humo. Vivía en la cueva de un monte llamado Aventino (hoy Roma) y horrorizaba a todos los habitantes colgando las cabezas sangrantes de sus víctimas humanas devoradas.
Cuenta la leyenda que Hércules, después de haber conquistado el rebaño de Gerión, lo condujo cerca de la morada de Caco y mientras dormía, Caco le robó cuatro parejas de bueyes, los cargó sobre su lomo para evitar dejar huellas y los escondió en su cueva.
Al despertar, Hércules se dio cuenta de los bueyes faltantes y corrió hacia la cueva de Caco, pero no pudo entrar, pues Hefestos (Dios del fuego y la forja), había fraguado las cadenas que sujetaban la gran roca que resguardaba la cueva.
Entonces Hércules subió el monte Aventino y arrancó la parte superior del mismo para entrar a la cueva, desde arriba empezó a arrojarle piedras a Caco, quien se defendía arrojando llamas de fuego y humo. A su vez, Hércules se protegió con ramas de árboles y rocas del tamaño de piedras de molino. Hasta que decidió bajar y buscar a Caco entre el humo más intenso, lo encontró y le estranguló.
Cuenta la mitología que más adelante, Caco resucitó de su muerte y fue tras Heracles, quien se rindió después de una larga lucha ante la fuerza superior de su rival, Caco le tuvo compasión y lo dejó ir con la promesa de que no trate de enfrentarlo nuevamente.
Caco, el mal ladrón, el horrible Gestas crucificado al lado de Jesús el Cristo, es aquel poder siniestro, tenebroso, que se roba la energía creadora para el mal.
No está demás informar, que el abominable órgano KUNDARTIGUADOR, (origen del YO) es resultado del mal uso de la energía Creadora robada por CACO, no solamente se desarrolla en los tántricos tenebrosos, sino también en los decididamente perdidos, aunque estos no tuvieran un conocimiento esotérico.
Así, por ley de contrastes y de analogía de los contrarios y de simple correspondencia, también debe ser destruido el horripilante Caco. Dante Aliguieri en su Divina Comedia lo menciona: “Mi maestro me dijo: « Aquel es Caco, que, bajo el muro del monte Aventino, hizo un lago de sangre muchas veces.”
La cueva donde dio muerte a Caco, representa al mal ladrón escondido dentro de la tenebrosa caverna o nivel de la infra-conciencia humana, que saquea alevosamente el centro sexual del organismo para satisfacción de brutales pasiones animales…
Podemos y debemos sentar como corolario el siguiente postulado: AGATO y CACO, crucificados en el Monte de las Calaveras, (Dimas y Gestas) a derecha e izquierda del Gran KABIR, alegorizan enfáticamente al TANTRISMO BLANCO. Estos dos ladrones representan la eterna lucha entre el bien y el mal.
La Cruz es un símbolo sexual sorprendente, maravilloso, formidable. En el cruce de ambos se halla la clave de todo poder...
Esta octava hazaña de Hércules se corresponde con el trabajo para ganarse el cielo de Urano, el planeta más revolucionario del sistema solar. Agato o Dimas, el buen ladrón, es aquel poder íntimo que desde el fondo de nuestro ser, se roba la energía creadora (el Hidrógeno Sexual Si-12), para nuestra propia realización íntima.
La cueva donde dio muerte al ladrón Caco, el mal ladrón escondido dentro de la tenebrosa cueva de la infra-conciencia humana, que saquea alevosamente el centro sexual del organismo para satisfacción de brutales pasiones animales.

El Séptimo trabajo de Hércules, el Héroe Solar, es la subsecuente captura de las yeguas de Diomedes, (Hijo de Marte y Rey del pueblo guerrero de los Bistonios), que mataban y se comían a los náufragos que llegaban a esas costas.
Hércules y sus compañeros sólo logran apoderarse de aquellas bestias después de feroz combate con los Bistonios, (El Ego Animal) quienes con Diomedes, habían acudido a defender sus posesiones (las almas del Mundo), a los que vencen, quedando el Rey dado en pasto a esas hembras antropófagas.
Este maravilloso trabajo se refiere a la eliminación de infrahumanos elementos pasionarios, profundamente sumergidos en nuestros propios abismos inconscientes, alegorizados por esas Simbólicas bestias que se encuentran siempre al asecho en el trabajo que realiza con sus aguas de vida todo aspirante a la Luz; bestias dispuestas siempre a devorarse a los fracasados, es decir, aquellos que abandonan el trabajo sobre sí mismos.
En este trabajo, en sus propios mundos internos o abismos inconscientes, el adepto es atacado incesantemente, y este ha de defenderse valerosamente...
Los adeptos tenebrosos atlantes, (Continente antiguamente situado en lo que hoy es el Océano Atlántico) se resuelven combatirlo con inaudita ferocidad.
Núbiles damas adorables; (mujeres en edad de contraer matrimonio) bellezas malignas, exquisitamente peligrosas, lo asedian por doquiera...
Los Tenebrosos atacan terriblemente cuando se está trabajando en la Gran Obra. (El Trabajo con nuestras Aguas de Vida) A los tenebrosos no les gusta y buscan como sacar al discípulo del Camino, lo atacan terriblemente.
Incuestionablemente en esas regiones conocidas como los Infiernos de Saturno, experimentamos, vivenciamos, revivimos, los terrores Atlantes..."Hércules, como dice Aeliano (Varias Historias, libro V, C.3), limpió la Tierra y los mares de todo género de monstruosidades, que no de monstruos, venciendo al Necromante Briareo, el de los cien brazos, en uno de sus célebres trabajos o triunfos sobre la mala magia Atlante que se había enseñoreado de toda la Tierra".
Hércules, el verdadero Krishna Arios del Mahabharata (poema épico de los indos), presintiendo la catástrofe final Atlante que se avecinaba y con ella la desaparición del Divino Jardín de las Hespérides, trasplantó, doquiera que fue, es decir en todo el Punjab, (país de los cinco ríos) el Asia Menor, la Siria, el Egipto, Grecia, Italia, Germanía, las Islas Británicas, España, Mauritania y aún América, bajo el nombre de QUETZALCOATL (La Serpiente Blanca Luminosa), el simbólico árbol Iniciático que a todos estos países les salvará de la catástrofe.
A la vista de la barrera del océano infranqueable para el hombre, Hércules, lleno de Titánica rebeldía, tendió su arco contra el Sol como si fuese a herirle para detenerle en su rauda carrera allende el Océano, en el que se iba a sepultar y hacia donde él no podía seguirle, pero el Dios Apolo le mandó que se estuviese quedo y paciente ‑porque sólo con paciencia infinita se puede realizar "el Magnus Opus", "la Gran Obra" ‑en premio de lo cual le regaló un "Vaso de Oro"....símbolo del Santo Grial.
Finalizado el Saturnino trabajo en la morada de Plutón, el candidato es entonces transportado en el EIDOLÓN (Cuerpo Astral) a la "Tierra Solar" de los Hiperbóreos...
Esa es la Isla de Avallón; la Mágica Región "JINAS" donde habitan los Dioses Santos... Sublime Isla de Apolo; tierra firme en medio del océano de la gran vida libre en su movimiento...
¡Ah!... Si el Emperador Federico en el Medioevo hubiera realizado en sí mismo el Misterio del Grial, el Misterio Hiperbóreo...
Es indubitable que entonces habría vuelto a florecer en forma espléndida el árbol seco del Imperio...
Es ostensible que el Reino del Grial habría reaparecido maravilloso, dentro del mismo Sacro Imperio Romano...
La senda de la vida está formada con las huellas de los cascos del caballo de la muerte...
No es posible realizar en sí mismo el Misterio Hiperbóreo sin haber sido antes juzgado en la Vasta Sala de la Verdad‑Justicia...
No es posible realizar dentro de sí mismo el Misterio del Grial, sin haber sido pesado antes el corazón del Difunto en el platillo de la Balanza que lleva la Verdad‑Justicia...
No es posible la AUTO‑REALIZACIÓN INTIMA del SER, sin haber sido declarado "Muerto" en la "Sala de la Verdad‑Justicia".
Dice la Leyenda de los Siglos que muchos Iniciados viajaron en el pasado hasta el país del Hermano Juan ‑la Tierra solar‑ para recibir cierta Consagración Esotérica, mágica muy especial...
Estos Hermanos de la "Orden de San Juan" en la "Isla del Apolo Solar", están bien muertos... Es decir, ya no tienen Ego, el Yo, legión de diablos pendencieros y gritones han desaparecido, han muerto totalmente en todas las regiones de su espacio psicológico interior. Son otros Hércules de la Épica Antigua terriblemente simbólica e instructiva.
Dice Eliphas Levi: "Desdichado el Sansón de la cábala que se deja dormir por Dalila. El Hércules de la Ciencia que cambia su Cetro Real por el hueso de Onfalia, sentirá bien pronto las venganzas de Deyanira y no le quedará más que la hoguera del monte Eta para escapar de los devoradores tormentos de la túnica de Neso".
viernes, 13 de agosto de 2010
Este toro era un presente que Neptuno, hizo al Rey Minos de Creta para que lo sacrificara en su honor, pero Minos al verlo tan hermoso, lo incorporó a sus rebaños supliéndolo por otro.
Indignado el Dios Neptuno ante tanta deslealtad, como castigo hizo que el toro se volviera furioso y amenazador, aterrorizando a todo el país, de esta manera el héroe solar consiguió el permiso para apoderarse del toro, encadenarlo y arrastrarlo por mar hasta Micenas.
Otra narración cuenta que Pasífae, esposa del rey Minos se enamoró del animal y concibió así un hijo, el Minotauro, lo que hizo enloquecer al toro.
El Rey Minos tenía varios hijos entre ellos Ariadna y Androgeo joven atleta fuerte y vencedor, pero los atenienses le dieron muerte por haber logrado la victoria en los juegos ofrecidos a Atenea. En venganza Minos sometió a los atenienses y les impuso terribles castigos y condiciones entre las cuales estableció que durante nueve años los atenienses debían enviar a la isla de Creta a siete robustos jóvenes y a siete doncellas quienes serían víctimas ofrecidas para ser devoradas por el minotauro.
El Minotauro, mitad hombre y mitad toro, vivía en un laberinto cercano a Cnosos, capital de Creta, encerrado en dicho laberinto construido por Dédalo, se alimentaba de carne humana, de esclavos y prisioneros de guerra, así como de los jóvenes que enviaba el rey Minos.
Al tercer año, un joven valiente llamado Teseo e hijo del rey ateniense Egeo, se ofreció voluntariamente matar al minotauro, pues se consideraba capaz de enfrentar y dar muerte a la bestia.
Ariadna, atraída por el joven Teseo le ofreció un puñal y un ovillo de hilo, y le dijo: “con este puñal mágico podrás travesar el corazón del minotauro y si sigues el hilo de este ovillo, podrás salir del laberinto”. Teseo durante horas recorrió el laberinto para enfrentarse con el animal, en una ardua lucha logró atravesar el corazón del monstruo. Así Teseo regresó victorioso a Atenas.
Los laberintos tan importantes en ciertas culturas antiguas y no podemos dejar de mencionar los laberintos que se trazaron en el suelo de de algunas catedrales góticas, nos están indicando el enredado camino, el laberinto de teorías, que hay que enfrentar para lograr la liberación de la conciencia, disgregada y embotellada en el yo psicológico. Horrible destino nos aguarda al final del ciclo de existencias si no logramos desintegrar esos elementos infrahumanos que tienen aprisionada a nuestra conciencia que en este caso relacionado con el Toro de Creta simbolizan muchas tentaciones sexuales que se presentan al estudiante, al adepto y al maestro en los diferentes niveles inconscientes, subconscientes e infra consientes de la mente.
En la divina Comedia de Dante, Minos se sienta en la entrada del segundo círculo dantesco, ahí juzga los pecados de cada alma y le asigna su justo castigo indicando el círculo al que debe descender. Hace esto dando el número apropiado de vueltas a su cola alrededor de su cuerpo. También puede hablar para aclarar la ubicación del alma dentro del círculo indicado por las vueltas a su cola.
En tiempos muy remotos el toro ha representado grandes verdades cósmicas trascendentales, como en los misterios egipcios: el buey Apis, la vaca sagrada y el ternerillo o kabir, vienen a simbolizar la triada inmortal (Osiris, Isis y Horus), así como el Padre, la Madre y el hijo, (el Cristo). El buey Apis era el creador y fiscal de las almas y amo del cielo y fue consagrado a Isis, porque está relacionado con la Vaca Sagrada, la Madre Divina.
Entre los griegos encontramos a un toro blanco y hermoso, símbolo del Padre que está en secreto. El culto al toro sagrado fue conocido y practicado por todos los pueblos antiguos, cuando no habían caído en la degeneración humana. Empero también como simbolismo opuesto, encontramos al Minotauro cretense y a la bestia bramadora de los misterios atlantes.
La Tauromaquia era una fiesta o ritual sagrado dedicado a la Divina Madre en la antigua Atlántida y era realizado en el templo del Dios Neptuno, el iniciado se enfrentaba al toro y lo vencía, no brutalmente como ahora, sino con lazos y otras artes taurinas.
El ruedo Atlante es la representación del zodiaco, donde respetuosamente se sentaba el público a disfrutar de este arte regio, enseñanza que iba dirigida a la conciencia cuyo objetivo era enseñar al ser humano la necesidad de vencer y desintegrar al ego animal e infrahumano que toda persona carga dentro de sí, representado en el toro.
El Maestro Samael en toda su obra y con infinito amor por toda la humanidad, nos señala el camino a seguir, porque lo ha vivenciado, porque como Hércules, el héroe solar, se ha enfrentado a esas monstruosidades y las ha desintegrado, como lo han hecho otros grandes maestros en diferentes épocas en nuestro planeta.
Trabajando en la esfera sumergida de Júpiter y con el auxilio de la Divina Madre Kundalini, se recibe el grado de las Dominaciones (cielo de Júpiter) y se obtiene la felicidad nirvánica.
Dicho toro se expresa en nuestra psiquis con fuertes impulsos pasionales, sexuales e irreflexivos. El maestro Samael hubo de enfrentar y de desintegrar a tal bestia con el auxilio de Devi Kundalini sin la cual sería imposible la muerte psicológica. Descendió a los mundos infiernos de Júpiter para luego conquistar el cielo de dicho mundo “El cielo se toma por asalto y sólo los valientes lo han tomado”. Aquí se recibe el grado de Dominaciones y se vive la felicidad Nirvánica.
sábado, 7 de noviembre de 2009

Las mujeres cisnes son innumerables en la tradicion celtica, particularmente irlandesa. transformarse en cisnes en lo propio de las mujeres del sidh, es decir de las diosas de los tuatha de danann. y el cisne, animal nordico, hiperboreo, es un simbolo solar, ligado a apolo.
Isolda la rubia, equivalente celtico de brunhilda, tiene un caracter eminentemente solar. el prototipo de isolda en la mitologia irlandesa es una cierta Grainne, cuyo nombre proviene sin duda de Grian, "el sol". en la tradicion celtica, el rol solar no lo desempeña un hombre sino una mujer.
La luna es masculina en las lenguas celticas y germanicas y es el sol el que es femenino.
Yel calendario celtico es lunar. ademas los galos "miden el tiempo, no con arreglo al numero de dias, sino al de noches.
En suma la Valkyria, mujer-guerrera, es tambien mujer-sol


